Objetivo:
Ayudar a los participantes a procesar emociones relacionadas con la pérdida, fomentar la reflexión sobre el duelo y ofrecer herramientas para encontrar significado y aceptación en su proceso personal.
Dinámica: "El Árbol de la Vida y el Legado"
Materiales Necesarios:
- Hojas de papel en forma de árbol o plantillas dibujadas.
- Marcadores, lápices de colores o crayones.
- Post-it o tarjetas pequeñas.
- Una vela (opcional, para el cierre simbólico).
Desarrollo:
1. Introducción (10 minutos):
- Facilitador: Explica que el duelo es un proceso natural que nos permite sanar, recordar, y encontrar significado en nuestras pérdidas. Cada persona lleva un "legado" de quienes ya no están físicamente, y hoy exploraremos ese legado.
- Invita a los participantes a recordar que no hay emociones incorrectas, y que todo lo que sienten es válido.
2. Actividad: El Árbol de la Vida (20 minutos):
Paso 1: Raíces:
- Los participantes escribirán en las raíces del árbol las "bases" que recibieron de la persona fallecida (valores, enseñanzas, momentos significativos, etc.).
- Ejemplo: "Mi abuela me enseñó a ser fuerte", "Mi amigo me mostró el valor de la lealtad".
Paso 2: Tronco:
- En el tronco, escribirán las emociones que están viviendo actualmente relacionadas con la pérdida.
- Ejemplo: tristeza, enojo, gratitud, nostalgia.
Paso 3: Ramas:
- En las ramas, escribirán los legados que desean mantener vivos en su vida, inspirados por esa persona.
- Ejemplo: "Seguiré siendo generoso como él", "Honraré su memoria contando sus historias".
3. Reflexión Grupal (15 minutos):
- Facilitador: Invita a los participantes a compartir (de forma voluntaria) alguna de las raíces, troncos o ramas de su árbol.
- Preguntas para guiar la reflexión:
- ¿Qué descubriste sobre ti mismo mientras hacías esta actividad?
- ¿Cómo te gustaría honrar el legado de esta persona en el futuro?
4. Cierre Simbólico (10 minutos):
- Ritual:
- Cada participante toma una tarjeta o post-it y escribe una palabra o frase que represente lo que quieren "dejar ir" (culpa, enojo, tristeza profunda, etc.).
- Los participantes colocan sus tarjetas en una caja o recipiente simbólico, y si es posible, se enciende una vela como símbolo de luz, aceptación y transformación.
- El facilitador concluye con palabras de aliento, recordando que el duelo es un proceso único y válido para todos.
Variaciones:
- Grupos más pequeños: Profundizar en las reflexiones individuales.
- Virtual: Usar herramientas digitales como una plantilla interactiva para dibujar el árbol.
- En espacios abiertos: Combinar con actividades de relajación o mindfulness.
Beneficios:
- Proporciona un espacio seguro para expresar emociones.
- Ayuda a identificar y conectar con los legados positivos de la persona fallecida.
- Facilita la reflexión y aceptación del proceso de duelo.